El día de hoy ayer se dieron a conocer en conferencia de prensa nuevos avances sobre la programación del FICUNAM 2012. Ver programación aquí.
En apenas su segunda edición, el joven festival cuenta ya con un volúmen sustancial de obra cinematográfica, tanto en cantidad como en calidad, y es en este segundo rubro que estriba –desde mi punto de vista– la identidad y la importancia del evento. Por su mismo origen, el FICUNAM parece adoptar una postura más académica en torno al hecho cinematográfico, lo que no solo es adecuado, sino resulta además indispensable en una sociedad inundada de imágenes en movimiento. Me explico: en un país donde el duopolio televisivo controla la gran mayoría de los circuitos audiovisuales (cine incluido), y el poder político es negociado en la mediación de las pantallas más que en las urnas, el aparato académico ha permanecido sorprendentemente inactivo en el área de medios audiovisuales. Seguro, hay escuelas de cine, y tanto el estado como la iniciativa privada han fomentado la profecionalización de la producción audiovisual, eso si, con iniciativas muy diversas y resultados igual de mixtos, pero a fin de cuentas con relativa constancia. No obstante, la producción es apenas la punta del iceberg, otros sectores igualmente importantes del fenómeno audiovisual como la distribución y la exhibición no han gozado de la misma atención por parte de la academia, pero más patente aún es la ausencia de un aparato académico coherente para el estudio de las imagenes; la falta de un espacio intelectual desde donde se pueda entender no solo la importancia histórica de los audiovisuales, sino su relevancia cultural en el mundo contemporáneo, su funcionamiento, lo que hacen, como lo hacen, y lo más poderoso de todo: lo que podrían hacer. En este plano más que en ningún otro la academia ha hecho mutis por el foro, y el resultado es tan trágico como irónico: pese a tener acceso a más imágenes que en ningún otro momento de la historia, como sociedad entendemos muy poco de ellas.
De ahí la gran oportunidad de un evento como el FICUNAM, que se distingue de la fauna de festivales de cine en México por su compromiso con esta parte ignorada del fenómeno cinematográfico, una parte que llamo académica pero que no es en realidad dominio de los académicos, y el problema es precisamente que debería serlo; más allá de producir, distribuir y exhibir, hace mucha falta investigar las imágenes, entenderlas por el lugar que ocupan en nuestra cultura. En este sentido el festival de cine de la UNAM asume que el cine es mucho más que un sector industrial, y de ahí que una parte considerable de su programación tenga otros alcances.
Tal es el caso de La Folie Almayer, la adaptación de la novela de Joseph Conrad a cargo de la cineasta belga Chantal Akerman, heredera de la Nouvelle Vague por codnucto de Godard, al mismo tiempo que de la escena de Nueva York en los 60′s y 70′s.
Digna de mención es también Wuthering Heights(2011), adaptación de la cineasta británica Andrea Arnold (Red Road, 2006 y Fish Tank, 2009) sobre la novela homónima de Emily Brontë.
Si la literatura inglesa del siglo XIX no es suficiente, ¿Qué tal una dósis de una problemática nacional, desafortunadamente aún muy contemporánea, a cargo del mexicano Paul Leduc en Etnocidio: Notas sobre El Mezquital?
Otra cinta que no me he de perder es Keyhole (2011), del ideosincrático, pero siempre interesante, Guy Maddin.
Se proyectará también la versión restuarada de We Can’t Go Home Again, proyecto experimental del célebre Nicholas Ray hecho en colaboración con sus estudiantes en Binghamton University. En el programa iniciado, por cierto, por Larry Gottheim y Ken Jacobs en 1969.
Del esencial Jonas Mekas, se proyectará Sleepless Nights Stories (2011). El trabajo del lituano-americano es simplemente fantástico, y fundamental para entender las subsecuentes olas del avant-garde norteamericano durante la segunda mitad del siglo XX. Vi por primera vez la obra filmica de Mekas proyectados en el museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo hace ya algunos años, y a esto me refiero precisamente cuando hablo de la identidad de éste festival; lejos de las fiestas en los yates en Cannes, o los días para profesionales de el FICG, el FICUNAM se ha perfilado como el evento a donde asisten quienes se preguntan otras preguntas, como por ejemplo ¿Qué es el cine?







